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Главная INTER-CULTUR@L-NET Выпуск 1/2002 La civilización y la barbarie: peculiaridades de su percepción por los antiguos griegos y escitas

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 La civilización y la barbarie: peculiaridades de su percepción
por los antiguos griegos y escitas

 

V.I. Kozlóvskaia (Russia)

La idea de la contraposición de los dos fenómenos, la Civilización y la Barbarie, surge en la mentalidad, en la literatura y en el arte antiguos en el siglo VIII a.C., es decir en la época de la génesis de la polis griega. Linguísticamente, las distinciones se manifiestan en la existencia de dos vocablos correspondientes: Héllenes y Bárbaroi[1]. Sin embargo, sólo a partir de las guerras de los griegos contra la invasión persa del siglo V a.C. estas dos nociones se transforman en una pareja muy especial – antagónica, según su significado etnocultural, y antonímica, desde el punto de vista de su semántica[2].

En la historiografía actual hay investigadores que procuran demostrar que los griegos  utilizaban el concepto de la Barbarie exclusivamente con respecto a los persas, sus enemigos más crueles[3]. Est e punto de vista me parecerá más convincente todavía si tengamos en cuenta la historia de los contactos de los griegos con los escitas y otros indígenas del Ponto Euxino que, a propуsito de lo dicho, también eran  los adversarios mortales y furibundos de los persas.

Vamos a ver, ¿con qué significado empleaban los griegos la nociуn de la Barbarie al tratarse de los escitas?  

Desde las épocas arcaicas  los escritores griegos la utilizaban a propуsito de aquellas tribus pуnticas escitas que - siendo nуmadas y seminуmadas - vivían sin tener ni urbes, ni escritura. Los griegos solían subrayar especialmente la carencia de los bienes en las comunidades rurales escitas e incluso su pobreza y miseria, a menudo  indicaban que en su mentalidad   apenas existía la  misma idea de la riqueza y que esta idea se relacionaba por ellas con  el urbanismo y la urbanidad, es decir con la prosperidad, lujuria, educaciуn y cortesía. Los escitas les parecían a los griegos muy salvajes por su tradiciуn de llevar la vida sobre ruedas, no podían entender ni explicar su predisposiciуn al peregrinaje (Hdt., IV 17)[4]. Herуdoto y otros escritores antiguos comientan la tradiciуn de los indígenas pуnticos de sacrificar a sus dioses a los navegantes forasteros y el rito de tomar su carne; se describe la costumbre de utilizar los cráneos de sus rivales como copas de vino, de seleccionar las cabezas degolladas de sus enemigos y también sus brazos derechos cortados para demostrar el heroismo y la osadía (Hdt., IV 64). En todas las obras historiográficas griegas se habla regularmente del régimen de los escitas: se menciona su costumbre de tomar mucho ajo crudo y la leche agria de las ovejas, de hacer el queso  de la misma leche, se subraya su aficiуn de beber el vino sin diluirlo con el agua (Hdt., IV 2). Con todos los pormenores se delinéa la vestuaria indígena que se componía por lo común de una amplia camisa, pantalones largos y anchos; durante el invierno los bárbaros escitas llevaban puestos los pantalones de  cuero que les  protegían del frío; por esta misma razуn necesitaban también las botas de cuero y cubrían la cabeza con un alto gorro de piel hecho en forma de un cucurucho (Hdt., IV 31)[5].

Sin mencionar otros rasgos que, según la opiniуn común de los escritores griegos, caracterizaban la cultura y las tradiciones cotidianas indígenas como demasiado raras, quiero indicar sin embargo que habitualmente en sus obras no se exageraban ni la tosquedad, ni la grosería de los escitas. Los historiadores antiguos preferían describir las costumbres escitas y sármatas para demostrar las distinciones etnoculturales, que existían entre los bárbaros y  los griegos, procuraban exponerlas sin hacer algún comentario negativo; muchas veces trataban de entender el significado de los mitos, ritos religiosos, tradiciones y costumbres cotidianas de los indígenas pуnticos septentrionales para determinar su papel en la mentalidad y en la cultura de estos pueblos. 

 

 


 

Hay varias cosas que están trazadas por los griegos con gran respeto e incluso con un encanto y la fascinaciуn. Por ejemplo, a Herуdoto le admira el arte militar de los escitas y su gran maestría de construir puentes, terraplenes y fosos; el ilustre historiador antiguo glorifica y enaltece la intrepidez y el coraje de los escitas en su lucha contra los persas – los rivales  comunes de ellos mismos y de los griegos (Hdt., IV 76-77). Otro ejemplo de la admiraciуn está relacionado con la sabiduría del destacado filуsofo escita Anájarsis. Según la opiniуn de  Herуdoto y Estrabуn, su erudiciуn era tan extraordinaria que los griegos le hubieron nombrado a Anájarsis uno de los siete hombres más sabios del mundo (Hdt., IV 46, 76; Strabo VIII,3,4; Diod., IX,26)[6]. Estrabуn habla también de Zamolxio, uno de los alumnos preferidos del mismo Pitágoras, comentando que Zamolxio había visitado Egipto con la intenciуn de aprender las doctrinas religiosas esotéricas de los egipcios y también su cosmogonía y que después del regreso a su pуlis fue denominado por sus paisanos el mejor profeta y el pontífico superior (Strabo VII,3,5; VII,3,11; XVI,2,39). Homero es el primer escritor griego quien había llamado a los escitas los más justos y  modestos entre los mortales (Hom., Il., XIII,5-6), y esta característica de la inteligencia singular de los escitas se repite desde aquel entonces en varias obras literarias de los griegos (véanse, por ejemplo: Strabo VIII,3,3). Los griegos demuestran también un interés especial por las mujeres indígenas – compaсeras dignas de sus maridos, magníficos jinetes y audaces militares; les asombra y fascina que las jуvenes indígenas sabían montar bien a caballo (Hdt., IV 110) y tensar el arco a la manera típica escita (Hdt., IV 114). La arqueología nos presenta mucha informaciуn sobre los griegos pуnticos que se habían instalado en los poblados escitas e incluso se habían casado con las mujeres indígenas[7]. En su mayoría pertenecían a la clase de los artesanos, eran buenos alfareros y joyeros. Sabemos también que los colonos griegos llevaron a Escitia su arte  de cultivar el olivo y la vid, que los negociantes égeos impulsaron  la acuсaciуn local de la moneda y contribuyeron a su introducciуn en el comercio regional de los  indígenas.   ¿Cуmo se percibía la Civilizaciуn griega por los escitas? En primer lugar quiero decir que los indígenas la asociaban con una vida totalmente sedentaria, estable y bien urbanizada; se daban cuenta de que este modo de vivir se desarrollaba en las grandes ciudades, que estaban fortificadas a la manera completamente desconocida entre los bárbaros y que estaban dotadas de una arquitectura espectacular y muy distinta de la arquitectura urbana oriental – asiria, persa, bactriana etc. A los aristуcratas indígenas les atraían tanto los palacios y la lujuria palaciega de los griegos más ricos, que muchos de ellos  procuraban seguir sus tradiciones. Por ejemplo, Herуdoto nos comunica la historia de Esciluro, reyezuelo indígena, que era  escita por su linea paterna y  griego por la sangre materna. Estaba educado a la manera griega, solía visitar con sus amigos las fiestas religiosas y también los juegos deportivos de los griegos de la ciudad de Olbia e incluso se casу con una joven aristуcrata de esta pуlis y construyу allí su propio palacio que tenía un gran patio, adornado con numerosos mosaicos, y  muchas habitaciones que estaban decoradas de pintura y escultura hechas por los famosos maestros griegos (Hdt., IV 76-80). A los escitas les encantaban los artes de los griegos, su literatura y filosofía, sus dioses y doctrinas religiosas, su experiencia marinera y comercial. En todos estos logros de la civilizaciуn antigua los indígenas procuraban seguir las huellas de sus creadores y maestros griegos. Así nace y se desarrolla el arte griego-escita con su espectacular estilo animal que alcanza su esplendor en los siglos V-IV a.C. y de cuyas obras hay mucho que hablar[8]. Gracias a la tradiciуn antigua escrita y también basá;ndonos en la arqueología actual, conocemos que ya en el primer cuarto del siglo V a.C. los griegos y los escitas fundaron el reino de Bуsforo con la capital en Panticapea (la actual Kertch) y que este reino pronto se transformу en uno de los estados más poderosos del Ponto Euxino. Herуdoto nos dejу mucha informaciуn sobre la amistad política de los griegos y escitas en su lucha común contra la agresiуn de los persas del siglo V a.C. (Hdt., IV passim). Parece que precisamente esta lucha había reforzado mucho los contactos de los dos mundos – el griego antiguo, por un lado, y el bárbaro escita, por otro[9].  Podemos comparar la historia de las relaciones mutuas de estos dos mundos con un río grande y caudaloso, cuyas dos riveras opuestas  – la Civilizaciуn antigua y la Barbarie escita – algunas veces se acercan, otras veces se alejan y sin embargo jamás se juntan.

En fin, podemos resumir que a mediados del I milenio a.C. los colonos griegos microasiáticos y las tribus indígenas de las orillas septentrionales del Ponto Euxino  habían entablado un tipo de vecindad y contactos mutuos de tantas potencias y energías positivas que pudieron fecundizar y enriquecer con ellos la historia y la cultura de sus propias sociedades – de la bárbara, por un lado, y de la griega, aquel entonces bien civilizada ya, por otro.



 Цивилизация и Варварство: особенности их восприятия античными греками и скифами.
Установление контактов греков со скифами совпадает с начальной фазой греческого колонизационного освоения северного Причерноморья. Однако только перипетии персидской агресии VI-V вв. до н.э. оформили эти связи в хорошо сбалансированную систему. Два противоположных по своей сути феномена – Цивилизация и Варварство – пришли в этой системе в то многостороннее и многоуровневое взаимодействие, которое преодолело изначальную несовместимость менталитета и образа жизни цивилизованных греков, с одной стороны, и скифов-номадов, не знавших ни городов, ни письменности, с другой. В результате, тот негативный смысл, который вкладывался античными греками в понятие Варварства, распространявшегося ими преимущественно на персов и других передневосточных завоевателей, в скифском варианте этого феномена отсутствовал. Скифы, в свою очередь, столь обогатили свою культуру, что ее с полным основанием можно называть греко-скифской.


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